Hablamos y relatamos historias, historias que nos importan, que nos interpelan, que nos emocionan, que nos enojan, que nos hacen llorar y entendemos que a quién se las contamos es porque le depositamos a esa historia una parte emocional muy importante, tenemos que además de hacer sentir que esa historia tiene sentido que tenga validez para quien la escuche y no se la olvide, pero, ¿por qué?
Y encontré esa respuesta, "todo lo que te cuento es para perpetuarme cuando ya no esté, cuando ya no se acuerden de mí por nada, quede esa historia y vuelva a la memoria de alguien".
¿Te imaginás que historia podría contar?
Pero no quiero perpetuarme por eso, no, todo eso quiero llevármelo conmigo, no importa a dónde viaje, esos secretos que solo pueden saber dos personas en este mundo, vos y yo, porque después de mí realmente no habrá nadie más para perpertuar esto, vas a quedarte en este mundo con esa historia dibujada entre las memorias pero no será digna de ser recordada y así voy a ser olvidada.
Siento que todos tenemos la necesidad de contar historias y hay historias dignas de contar, pero hay otras (como esta), que son tragedias para olvidar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario